Nuestro móvil Esclavo de 145 gramos. Opinión

El movil con un peso de tan solo 145 gr nos tiene atados
Peso en la báscula mi teléfono móvil: 145 gramos, peso exacto.

Reflexiones sobre el uso del móvil


Como otro día cualquiera, paso a la panadería habitual y, ante la mirada extraña de la dependienta que me sirve el pan diariamente, peso en la báscula mi teléfono móvil: 145 gramos, peso exacto. Segundos después, es preciso aclararle que tenía ganas de saber el peso extra que tengo que acumular a mi vida diaria.
El otro día mientras caminaba por la calle General Ricardos, observé a una persona que venía escribiendo en su móvil por la acera. Nada extraño para mí, que lo hago a diario.

Observé con curiosidad el comportamiento del peatón, al igual que otros verán muchas veces el mío. En este proceso pude comprobar el peligro que yo también debo de tener en el día a día cuando actúo de la misma manera.

Y además mucha distracción


De momento, entraba y salía del carril bici que tenemos en la acera (con suerte de que no es muy transitado por la época otoñal). No olvidando varios pasos de peatones regulados por semáforo, donde algún paso atrás tuvo que dar al ver que estaba el muñequito en rojo.
También pude observar mientras pasaba el paso de peatones cómo algunos conductores que esperaban el cambio a verde del semáforo en rojo estaban mirando o manipulando su móvil en ese momento.

Después, pitido del vehículo de atrás, porque no se ha dado cuenta de que ha cambiado a verde y no sale. Los expertos por algo nos advierten de que contestar a un mensaje del móvil mientras conduces un vehículo equivale a ir con una tasa alta de alcohol en sangre. Traduciendo: borracho a los mandos del mismo.

Así que, sumando y sumando, no solo eres un peligro para ti como peatón al utilizar el móvil: también tienes el peligro acumulado de que, al no estar atento, algún conductor se sume a este peligro aparentando que está sacado de una película de zombis y le pasa absolutamente desapercibida tu presencia.

Así que acumulamos unos cuantos peligros más a mi peatón observado. Lo que siempre tenemos que tener en cuenta si somos peatones y, como dice el refrán, “Da igual que el cántaro dé en la piedra o la piedra en el cántaro: mal para el cántaro”.
¿Se podrá cambiar el sistema y volver a la convivencia real fuera del individualismo de la tecnología? Bastante complicado conforme tenemos montado este sistema de vida. La sociedad ya no puede romper con estas nuevas reglas impuestas de aplicaciones y aplicaciones en el teléfono móvil.

Gastamos una excesiva parte del tiempo que tenemos desde el amanecer en el uso del móvil. Regresar a la convivencia con las personas de siempre parece que no va a ser posible; estaremos con más amigos “cibernéticos”, pero menos contacto personal con los mismos.

Incluso nos saldrá una imagen virtual que parecerá real como si estuviese con nosotros, pero no estará. Vendrán nuevas tecnologías que hagan parecer que todo es más fácil en el día a día y que con solo un botón hacemos cosas increíbles.

Pero las nuevas generaciones no conocerán lo maravilloso de las tradiciones populares, que como fiel legado han pasado de unas a otras y los padres se encargaban de mostrar a sus hijos. Estarán condenados a desaparecer de las calles y parques los juegos de siempre, estaremos más individualizados.
También este peso añadido de 145 gramos juega constantemente con el cambio de ánimo que nos producen muchas aplicaciones durante el día. Podemos recibir mensajes desde cualquier lugar del planeta, que pueden animarnos o todo lo contrario.

Estamos a las puertas de las reuniones familiares de Navidad, y como desde hace un tiempo, se colapsan las redes los días principales en algunas horas clave. Muchas personas estarán más pendientes de que no falte detalle con el amigo por esos medios que del verdadero espíritu familiar. Silencios en la mesa mientras se revisan los móviles.
Así que, tomando este tema con un poco de humor, porque nunca es bueno perderlo, si lo comparamos al más estilo Hollywood con algunas películas americanas, donde salían los presos encadenados montando vías de tren, no sé si se recomendar en el guion al productor que el protagonista rompa las cadenas y escape sin el móvil o que siga cumpliendo su condena con el móvil.
Pedro Vicente García Romero

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