El cuadro ‘Vista de palacio con jardín’, de Luis Antonio Fenech, la sitúa en la Quinta de las Delicias Cubanas del conde de Yumuri en Carabanchel Alto
La reciente venta en Durán Arte y Subastas de una Vista de palacio con jardín, pintada por Luis Antonio Fenech, y fechada el 14 de mayo de 1853, ha permitido aclarar el misterioso origen de la puerta de la Quinta de Torre Arias hacia la calle de Alcalá.
El historiador José Luis Sancho, jefe del Servicio de Investigación Histórica de la Dirección de Inmuebles y Medio Natural de Patrimonio Nacional, reconoció inmediatamente en el cuadro subastado la puerta susodicha, a pesar de haber sufrido alguna alteración para adaptarla a su ubicación actual; pero también notó que el edificio representado al fondo no podía ser el palacio de Torre Arias, por lo que consultó al arquitecto Miguel Lasso de la Vega —gerente de la Fundación Arquitectura COAM y autor de la tesis doctoral—, quien inmediatamente señaló que se trataba del palacete de las Delicias Cubanas del conde de Yumuri en Carabanchel Alto, trazado muy probablemente por el propio Fenech, autor de la vista, pues no solo era pintor sino también arquitecto, titulado en 1841 por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que fue nombrado académico correspondiente en 1866, cuando ejercía como arquitecto municipal de Toledo.

Puerta de la Quinta de Torre Arias en la actualidad. Foto: VPAT.
Como ya se señaló en el informe sobre la Quinta Torre Arias redactado por Madrid Ciudadanía y Patrimonio para solicitar a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid su declaración como Bien de Interés Cultural, la nueva entrada hacia la calle de Alcalá fue instalada a principios del s. XX por sus propietarios de entonces, sin que se conociese su procedencia, aunque por razones tipológicas se relacionaba con otras portadas similares del neoclasicismo “romántico” de la primera mitad del s. XIX, como la del Casino de la Reina de Antonio López Aguado; hipótesis que finalmente se ha visto refrendada por el reciente hallazgo. Resuelto el enigma, pasamos a analizar las diferencias reseñadas, siendo las más notables la actual planta curva frente a la recta original, la eliminación de los grupos escultóricos con parejas de niños sosteniendo antorchas que coronaban los pilonos centrales —sustituidos ahora por piñas—, y la transformación en puertas de las ventanas arqueadas laterales, que además ahora se distancian del cuerpo central mediante unos paños de muro interpuestos; por no mencionar la pérdida de la policromía que, a juzgar por el lienzo subastado, revestía de color albero incluso los pilonos centrales de sillería granítica, para obtener una mayor integración del conjunto y destacar sobre el mismo las parejas de curiosas columnas toscanas sin apenas basa —con solo un bocel inferior de remate— que conservan su color natural.
Pero a pesar de las alteraciones señaladas, una atenta observación permite comprobar que la puerta actual se ha conservado en su mayor parte; manteniendo —con algunas modificaciones— hasta la cerrajería original, como puede verse cotejando la imagen —tan detallista— del lienzo decimonónico con los cierres de la puerta en la actualidad. Así vemos que la total coincidencia del diseño en las hojas centrales, con solo pequeñas variaciones en el montante superior, donde ha desaparecido la corona condal dorada que lo remataba, así como las siglas “C Y” —de Conde de Yumuri— bajo la misma, donde hoy campea el nº 551 de la numeración de la calle de Alcalá.
Igualmente, las verjas pintadas de los huecos laterales reflejan con casi total exactitud las conservadas en la calle de Alcalá, incluida la inusual decisión de trazar con la cerrajería un sorprendente arco de herradura dentro del mucho más clásico arco de medio punto que lo aloja.
En resumen, un nuevo hallazgo que viene a sumarse a otros anteriores, y que nos recuerda la importancia histórica, artística y cultural de esta quinta suburbana, que además tiene un enorme interés medioambiental, pero cuya definitiva restauración está pendiente de culminar desde hace varios años, paso previo ineludible para darle un uso acorde a las expectativas del vecindario y a su valor como Bien de Interés Cultural.
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