El sarampión es una de las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo, y una de las enfermedades más contagiosas, por lo que para prevenir los brotes se requiere mantener una elevada inmunidad a nivel poblacional. La estrategia propuesta por la Organización Mundial de la Salud para la eliminación a nivel mundial del sarampión se centra en el mantenimiento de una cobertura vacunal elevada, de al menos 95%, con dos dosis de vacuna frente a sarampión, rubeola y parotiditis.
Desde el pasado 1 de enero, España ha perdido el estatus de país libre de sarampión. Lo que durante años parecía una enfermedad erradicada ha vuelto a provocar brotes en varias comunidades autónomas, incluida Madrid. Los expertos lo atribuyen, principalmente, al descenso de la vacunación infantil y al auge de la desconfianza hacia las vacunas.
Según datos de la Consejería de Sanidad, en lo que va de año se han confirmado 33 casos, 20 de los cuales no estaban vacunados o con pauta vacunal completa. El virus del sarampión, altamente contagioso, puede transmitirse por el aire y causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños y adultos vulnerables.
El descenso de las coberturas vacunales es la principal causa de este retroceso. La vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas, es gratuita y segura, y se administra en dos dosis: la primera a los 12 meses y la segunda a los 3-4 años. Sin embargo, en los últimos años, el miedo a los posibles efectos secundarios y la desinformación difundida en redes sociales han reducido la confianza de algunas familias.
Los profesionales sanitarios de los centros de salud de Carabanchel insistimos en que la vacuna es la mejor herramienta para proteger tanto a los niños como a la comunidad. “Vacunarse no es solo un acto individual, sino de responsabilidad colectiva”, explica la doctora Ana Morales, pediatra del Centro de Salud Abrantes. “Cuando bajan las coberturas vacunales, el virus encuentra la oportunidad de volver”.
Ante esta situación, se recuerda la importancia de seguir las recomendaciones de vacunación frente al sarampión recogidas en el calendario de vacunación e inmunización para toda la vida:
- Se deben mantener los esfuerzos para alcanzar las coberturas de vacunación entre los niños y niñas, con las dosis a los 12 meses y a los 3 años de edad.
- Las personas adultas nacidas en España a partir de 1978 sin historia de vacunación deben recibir dos dosis de vacuna triple vírica separadas al menos 4 semanas. Si ya hubieran recibido antes una dosis, se les administrará una segunda respetando el intervalo de 4 semanas.
- Para las personas nacidas fuera de España, se recomienda administrar dos dosis de vacuna si no hay constancia documental (cartilla de vacunas) de haberlas recibido previamente.
- Cuando se vaya a realizar un viaje internacional, nos debemos informar de la situación del sarampión en lugar de destino, y actualizar el estado de vacunación particularmente en el caso de destinos en los que se tenga constancia de un número elevado de casos.
El sarampión no solo es una enfermedad del pasado. Sus síntomas —fiebre alta, tos, conjuntivitis y erupción cutánea característica— pueden derivar en neumonías, encefalitis y otras complicaciones graves. Es fundamental y nuestra mejor arma la vacunación y, por ende, revisar las cartillas de vacunación y completar las dosis pendientes. En todos los centros de salud del Distrito se ofrecen citas para la vacunación infantil y para adultos que no tengan el calendario actualizado.
En un contexto en el que España ya no es considerada un país protegido frente al sarampión, la prevención vuelve a ser clave. Informarse adecuadamente, confiar en los profesionales sanitarios y mantener al día las vacunas puede marcar la diferencia entre un brote controlado y una crisis de salud pública.



