La entrañable exhibición de los Seat 600 por San Isidro

El domingo 10 de mayo hubo una exhibición de coches Seat 600 por San Isidro. Aparcaron todos juntos en batería delante del Palacio de Vistalegre, donde recogieron su dorsal y estuvieron hablando entre ellos, dejando que la gente se acercara y fotografiara los coches. Muchos participantes iban con los típicos trajes de chulapos: los hombres con gorra y las mujeres con claveles en el pelo y vestidos con faldas de sirena.

Había varios modelos de coches de distintos colores, aunque predominaban los tonos mate. Se diferenciaban por el modelo y por el año de fabricación. Como señalaban algunos propietarios, había algunos 600 clásicos con puertas “suicidas”, coloquialmente también llamadas “mirabragas”. Estas puertas se abrían hacia atrás, por lo que era más difícil ver el ángulo muerto o comprobar si se acercaba otro coche. Además, según recordaban algunos de los presentes, al bajarse del coche, las mujeres que iban con falda quedaban más expuestas en ese sentido.

Estos coches empezaron a fabricarse en 1957. Después de 1970, las puertas comenzaron a hacerse de manera normal, como las conocemos hoy en día. Algunos propietarios explicaban que el motor es muy ruidoso y que son coches que hay que mantener con cuidado. El mantenimiento cuesta bastante y, según su antigüedad y catalogación, la ITV se pasa con distinta periodicidad.

Vehículos Seat estacionados en la Plaza de Vistalegre 

Carmen, una mujer perteneciente a este club, cuenta que compró su coche de tercera mano por Wallapop simplemente porque le gustaba. Su coche conserva el color original y tiene un motor de 28 caballos. Su primer viaje lo hizo junto a su madre, Eva, a su pueblo de origen.

Todos los años se piden permisos para poder hacer la exhibición de unos 70 coches Seat, apunta Yolanda, presidenta del “Club 600 Puerta de Alcalá”. Este club fue fundado en 2001 y, salvo el año de la pandemia, ha celebrado la exhibición cada año desde entonces. Los socios pagan una cuota anual y pueden participar en eventos, ferias y concentraciones por todo el país, incluyendo Madrid. Actualmente cuentan con 150 socios activos. En muchos casos, los propietarios han heredado el coche de algún familiar. Es una “manera de viajar”, comenta Yolanda.

Este evento está patrocinado por Hipercor, ya que los coches aparcan delante de este supermercado. El recorrido pasa por General Ricardos y la plaza del 15 de Mayo y termina en la Pradera de San Isidro.

Pablo (73) y Raquel (66) son propietarios de un Seat 600. Su primer viaje fue con tortillas y filetes a la Casa de Campo. “Fue un utilitario y ahora es un capricho, un vehículo histórico”, sostiene Raquel. Para ellos significa recordar la juventud y una época en la que mucha gente soñaba con poder viajar y salir de Madrid. Tuvieron que “hacerlo entero” porque “no tenía nada”, excepto la carrocería.

El maletero, al ser prácticamente inexistente, obligaba a los viajeros a colocar las pertenencias en la baca. A pesar de que el vehículo estaba diseñado para tres o cuatro personas, muchas veces iban cinco o seis. En la parte delantera había cinturones “si había suerte”, pero detrás normalmente no había nada. “¡Nunca pasaba nada!”, dice Raquel sonriente. Más tarde, ya en la Pradera de San Isidro, un hombre del público recordaba: “Nos metimos cinco personas en el coche”. Muchos asistentes compartían recuerdos parecidos y hablaban con nostalgia de aquella época.

Varios propietarios dicen que han tenido que montar o restaurar los coches prácticamente solos y que el mantenimiento cuesta lo suyo. Fernando, otro propietario, menciona que en la época de los Seat 600 la espera para conseguir uno podía ser de hasta dos años y que la gente ansiaba tener uno para poder viajar y salir de Madrid.

Los coches fueron escoltados por la Policía Municipal de Carabanchel. Los agentes insistían en la importancia de controlar las medidas de seguridad en vehículos tan antiguos. Bajaron por la calle General Ricardos hasta llegar a la Pradera de San Isidro.

Por el camino, los peatones miraban asombrados la fila de estos coches pequeños y entrañables. Algunos hacían fotos y vídeos; otros, sobre todo personas mayores, sonreían al recordar aquellos años. A pesar de que fue un día muy lluvioso y gris, hubo bastante público tanto durante el recorrido como en la pradera.

Al llegar a la Pradera de San Isidro, los coches volvieron a colocarse en batería y dejaron que la gente se acercara para fotografiarlos o hacerse fotos con ellos. “¡Ahora vamos a ver las ITV!”, bromeó un policía. “¡Es histórico!”, le respondió un hombre entre risas.

Los propietarios sacaron sus mesas plegables de los vehículos y se sentaron a comer y tomar vino, a pesar de la lluvia constante y del cielo gris que acompañó toda la jornada. El ambiente seguía siendo festivo, mientras muchos recordaban una época en la que el Seat 600 era símbolo de viajes, familia y libertad para moverse de un lado a otro.

La exhibición Seat llega a la Pradera de San Isidro 

Foto principal: Marimar y Antonio, vestidos de chulapos, posan en un Seat en Vistalegre 


  Votar:  
Resultado:0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos
  0 votos