TRANSFORMAR LA ATENCIÓN SOCIAL

De un día para otro, miles de vecinos de Madrid se quedaron sin ingresos. Todo empezó el 14 de marzo, cuando el Gobierno decretó el estado de alarma. Se cerraron empresas, comercios, negocios. Las familias más vulnerables fueron las primeras que lo sufrieron. El Gobierno puso en marcha los ERTEs y creó el Ingreso Mínimo Vital, pero ambas iniciativas han llegado muy tarde (o todavía no han llegado) a sus beneficiarios. En cambio, el Ayuntamiento de Madrid estuvo ahí desde el principio.

Hemos logrado llegar a 220.000 personas (73.000 familias) con ayudas de alimentación. En concreto, en Carabanchel las han recibido más de 12.500 personas. En muchas ocasiones, los distritos se coordinaron con asociaciones, ONGs, redes vecinales. Para mí, las trabajadoras sociales municipales merecían tantos aplausos y reconocimientos como los sanitarios. Se han dejado la piel.

Desde el Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social comprendimos que atender la emergencia era imprescindible, pero decidimos no conformarnos con eso. Los Servicios Sociales municipales tienen unos problemas estructurales a los que se debió hacer frente desde hace tiempo: falta de personal y recursos, excesiva burocracia y escaso reconocimiento.

Combinamos el abordaje de lo más urgente con la reforma de lo más profundo. Aprobamos el mayor refuerzo de la historia en el personal de Servicios Sociales: 264 nuevos efectivos, de los cuales 16 están destinados a reforzar la atención en Carabanchel. Además, nos pusimos a trabajar en un instrumento que nos parecía clave: la Tarjeta Familias.

Esta tarjeta ya era un proyecto del área y estaba en el programa electoral de Ciudadanos. Pero la pandemia lo convirtió en una prioridad absoluta. ¿Cómo funciona? Tras la valoración por parte de Servicios Sociales, se entrega al usuario una tarjeta similar a cualquiera de las bancarias que usamos habitualmente. En esta tarjeta se cargan ayudas que, en función de las circunstancias de la familia, pueden ir de los 125 a los 630 euros al mes. Las ayudas se pueden gastar en cualquier establecimiento de alimentación.

¿Por qué la Tarjeta Familias es transformadora? Por una parte, supone una respuesta no estigmatizadora, ya que la familia no tiene que hacer una cola para recoger comida. Por otra parte, es una respuesta de ciudad, un mecanismo que va a funcionar por igual en los 21 distritos. En tercer lugar, reduce la burocracia y permite una fiscalización de los gastos a posteriori.

Tanto el refuerzo de personal como la Tarjeta Familias van a servir para que Madrid tenga unos Servicios Sociales a la altura de la gran capital europea que es. Y sobre todo, a la altura de las necesidades de los vecinos de Madrid.

Pepe Aniorte, delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento de Madrid



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