‘HAY QUE TENER MUCHA PACIENCIA: NO SABEMOS LO QUE VENDRÁ TODAVÍA’

Hablamos con tres usuarias y una trabajadora de la residencia de mayores ORPEA Carabanchel sobre la situación vivida los últimos meses

Como sabemos, la población mayor ha sido la más afectada por la COVID-19, y las residencias han estado en el foco de los medios durante estos meses. Para saber cómo se ha vivido esta situación desde allí, hemos contactado con uno de estos centros de nuestro Distrito, la residencia de mayores ORPEA Carabanchel, y hemos charlado con tres de sus usuarias, Catalina, Asunción y Justa, y una trabajadora, Blanca, terapeuta ocupacional. Por razones de seguridad, la entrevista se ha realizado por videoconferencia. En realidad han sido dos, pues aún hay separación entre usuarios, por lo que hemos hablado primero con Catalina y luego con Asun y Justa, que comparten habitación, con la ayuda en ambos casos de Blanca. A la hora de escribir, he fundido las dos entrevistas por economía de espacio y mayor agilidad de la lectura.

•••¿Cómo habéis vivido estos meses?

Catalina: Muy triste y muy aburrida, porque estábamos encerrados, y nada más que teníamos contacto con las trabajadoras, no había nadie con quien pasar un rato... Estábamos todos separados, cada uno en su habitación...

Justa: Muy malamente, muy triste por no poder ver a la familia ni poder hacer nada, así que se puede usted figurar... Han sido unos meses muy largos...

Asunción: Sí, muy aburrida... Me faltaba lo principal: la familia.

••• ¿Qué medidas habéis tomado como precaución?

Blanca: La medida principal fue el aislamiento, y eso conlleva que han estado aproximadamente tres meses haciendo vida en su habitación, comidas y cenas incluidas... Estaban acostumbrados a utilizar la planta principal para actividades, para socializar, y lo que dicen ellas: tres meses, no en una casa, sino en una habitación, es duro... En cuanto al personal, todos con equipos de protección individual, y siempre las mismas personas entrando en las mismas habitaciones, para reducir riesgos. Nosotros hemos sido su único contacto durante los tres meses...

Catalina: Sí, eran la única “familia” que venía: a la otra no la dejaban pasar...

Justa: Nosotras hemos hecho lo que nos han mandado: ponernos las mascarillas, lavarnos las manos...

Asunción: no juntarnos...

••• Pero ahora ha cambiado un poco la cosa, ¿verdad?

Catalina: Un poquito sí, porque antes no venían mis hijos a verme y ahora ya pueden venir alguna vez en semana... La visita es un poquito aislada, no pueden besarme, no pueden saludarme, hay una separación entre mesa y mesa, y con la mascarilla no nos oímos a veces... También ha cambiado que ahora ya salimos algo al jardín, pero todavía no hay diversión alguna... El único juego que hemos recuperado es el bingo, que empezó la semana pasada...

Asunción: Las visitas son muy retiradas...

Justa: Sí, no puedes dar un beso a tus hijos, no puedes dar un beso a tus nietos, se puede usted figurar... Hombre, por lo menos ahora les ves la cara... Ahora son de una hora, antes era media.

Blanca: Se permiten hasta tres visitas semanales por residente, con cita previa. Las familias tienen la posibilidad de hacerla en el centro cumpliendo las medidas de seguridad: distancia mínima de dos metros, mascarilla, no tocarse... O pueden salir con ellos al exterior, una hora, por los alrededores de la residencia, y en ese caso cada familia debe ser responsable de su familiar y de que se cumplan las medidas de protección.

••• ¿Qué sentíais al escuchar que las personas mayores eran uno de los grupos con mayor riesgo?

Catalina: Miedo... Bastante miedo a contagiarnos...

Asunción: Claro que da miedo, por si acaso coge una algo.

Blanca: En abril hicieron un test de serología a todos los residentes, y con arreglo a su situación y sus perfiles de inmunidad los ubicamos. Comprobamos que bastante gente lo ha pasado sin saberlo, pues en la residencia nadie ha enfermado... Así que hemos visto que son vulnerables pero al mismo tiempo son fuertes... Y también ha habido mucha gente, trabajadores y residentes, que estando en contacto no se han contagiado... El virus este es raro, aún no sabemos muy bien cómo funciona...

••• ¿Teméis un rebrote?

Catalina: Yo creo que hay que esperar mucho todavía para solucionarlo todo... Esto es muy largo...

Blanca: Ahora hemos empezado hace un par de semanas a hacer pequeños grupos, muy reducidos para poder mantener la distancia física, para empezar otra vez a trabajar la rutina que tenían antes. Catalina, por ejemplo, estaba en un grupo de dibujo y lo ha retomado, encontrando de nuevo a otras compañeras con las que estaba antes de la COVID. Catalina, ¿ver a los compañeros te ha gustado?

Catalina [sonriendo]: Mucho... Son ya como la familia...

••• ¿Queréis enviar algún mensaje a los vecinos?

Catalina: Que hay que tener mucha paciencia para todo... No sabemos lo que vendrá todavía.

Justa: Y que sean buenos... [risas].

ORPEA RESIDENCIAS


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