LOS CARTELES DE PROSTITUCIÓN INUNDAN LAS CALLES DE CARABANCHEL

No es algo nuevo. Pero no por eso deja de ser noticia. Los carteles de prostitución inundan las calles de Carabanchel. No hay coche que no despierte repleto de carteles de este tipo. A la vista de todo el mundo, incluidos los más pequeños. Este tipo de publicidad genera peligros, sobre todo la normalización de esta actividad por parte de los más jóvenes. 

Es conocido por todos que a menudo estas tarjetas sirven como cromos para los niños que juegan a intercambiarlas a la salida del colegio. Este hecho hace que los niños entiendan la prostitución como un trabajo cualquiera, cuando normalmente estamos hablando de explotación y en numerosas ocasiones de trata de personas. 

Opinión vecinal: “Es increible que se permita esta situación...Los niños no deberían crecer viendo cada día estos carteles” 

Opinión vecinal: ”La inacción de los últimos ayuntamientos es indignante. Estos carteles deberían estar prohibidos ya que normalizan una situación de precariedad y explotación”

En España, el consumo de prostitución está creciendo en el tramo de edad entre 18 y 25 años, por eso este es uno de los públicos prioritarios de esta acción. En nuestro país, primer consumidor de prostitución de Europa y tercero del mundo, es una práctica aceptada socialmente. Esto no va a cambiar si los más jóvenes crecen rodeados de publicidad de este tipo. 

La organización Médicos del Mundo inició el pasado mes de septiembre una campaña contra la prostitución. Su objetivo es sensibilizar y "romper el silencio" de hombres que nunca han pagado por relaciones sexuales, "pero que callan cuando sus amigos presumen de recurrir a la prostitución".

La oferta está al de todos. Cada vez más accesibles, en la calle, en internet. A una simple llamada o clic. 

Las frases de la campaña de Médicos del Mundo son reales, extraídas de blogs y foros en los que los hombres que pagan por sexo hablan en términos así de despectivos de las mujeres, tratándolas como mercancía. Estas palabras nos muestran la dura realidad de la sociedad española y la forma en la que algunos hombres entienden a las mujeres, como una simple mercancia, que se compra y se vende. 


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