La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): estrategias desde Atención Primaria

En los centros de salud de Carabanchel entendemos que la salud comunitaria es una pieza clave en el abordaje de la EPOC. Somos el nivel asistencial más próximo a las personas y el único capaz de ofrecer una atención integral, continuada y humana, acompañando a nuestros pacientes no solo en el tratamiento de la enfermedad, sino también en la mejora de su bienestar y calidad de vida.

Nuestros pacientes no solo conviven con la EPOC, con frecuencia también padecen insuficiencia cardíaca, diabetes u otros problemas que afectan a su bienestar, como la cada vez más frecuente soledad no deseada. Por ello, la salud comunitaria nos permite abordar de forma conjunta todas estas necesidades, ofreciendo una atención más cercana, humana e integral, centrada no solo en la enfermedad, sino también en la calidad de vida de las personas.

El hospital trata la exacerbación aguda, pero es en nuestro centro de salud donde debemos ganar la batalla al bajo diagnóstico y a la pérdida de calidad de vida de las personas ya diagnosticadas. La educación sanitaria y el apoyo a la autogestión son herramientas fundamentales, porque un paciente que entiende su enfermedad, que reconoce los síntomas de alarma y que participa activamente en sus cuidados, suele sufrir menos complicaciones y requiere menos ingresos hospitalarios.

El primer pilar de la salud comunitaria es la detección activa. La principal acción sería sospechar la enfermedad ante todo paciente mayor de 40 años con historia de tabaquismo y síntomas (tos, trabajo respiratorio) para que pueda tener una espirometría con prueba broncodilatadora vinculada a su historia clínica. El segundo pilar es la vía de decisión clínica, de la sospecha al tratamiento.

En cambio, hoy nos centraremos en la intervención más potente que podemos ofrecer al barrio, y que no siempre es un fármaco, refiriéndonos a todas aquellas actuaciones dirigidas hacia la promoción del bienestar en las personas con EPOC.

1. Rehabilitación pulmonar comunitaria: la rehabilitación en el entorno comunitario es tan eficaz como la hospitalaria para mejorar la disnea (o sensación de ahogo o trabajo respiratorio), de ahí que fomentar grupos de caminata en las zonas verdes cercanas a Abrantes, como los paseos saludables que se han realizado, sea crucial en el manejo.

2. Nutrición y dieta. En este caso, los suplementos calóricos son mejor tolerados si se basan en hidratos de carbono, evitando las grasas para no incrementar el esfuerzo metabólico y respiratorio. Se deben realizar pequeñas tomas distribuidas durante el día, evitando comidas copiosas que provoquen digestiones pesadas y limiten la movilidad diafragmática.

Con respecto al consumo de alcohol, es permisible un vaso de vino o cerveza al mediodía (si no hay contraindicación), pero debe evitarse estrictamente por la noche, ya que altera el ritmo del sueño ya comprometido en estos pacientes.

También es importante la ingesta mínima de 1 litro de agua al día (idealmente entre 1 y 1,5 litros), fraccionada para facilitar la expectoración.

Por último, pero no por ello menos importante, dieta rica en fibra y frutas para prevenir el estreñimiento y evitar el esfuerzo de la prensa abdominal durante la defecación.

3. Actividad física: nos basamos en las recomendaciones de realizar ejercicio multicomponente, es decir, entrenamiento aeróbico, como caminar (es la actividad de elección, con una frecuencia de 2 a 3 veces por semana, durante 20-30 minutos, siempre tras un precalentamiento de 5-10 minutos) y musculatura accesoria (se prescribe ejercicio ligero con pesas para extremidades superiores para reducir la disnea en actividades de la vida diaria, como la higiene o el vestirse).

4. Higiene postural del sueño: elevar la cabecera de la cama mediante almohadas situadas bajo el colchón para facilitar el trabajo respiratorio.

5. Salud sexual: la actividad sexual debe planificarse tras un sueño reparador o tras realizar un drenaje postural (es una técnica de fisioterapia respiratoria que usa la gravedad para movilizar y expulsar el exceso de moco acumulado en los pulmones de estos pacientes). Es obligatorio interrumpir la actividad inmediatamente ante la aparición de disnea. Se recomiendan posturas laterales o semisentadas que no limiten la expansión torácica.

6. Manejo del estrés: el paciente debe reconocer signos de alarma específicos como el aumento del número de respiraciones, además del incremento del pulso y la sudoración, para aplicar técnicas de relajación que minimicen el consumo de oxígeno.

7. Prevención y factores ambientales, como el control del entorno doméstico y la vacunación sistemática son las intervenciones con mayor impacto en la reducción de la mortalidad:

— Vacuna antigripal: anual (otoño). Reduce mortalidad y reagudizaciones graves hasta un 50%.

— Vacuna antineumocócica conjugada (actualmente VCN20) desde el diagnóstico.

— Vacuna frente a SARS-CoV2 (COVID).

— Vacuna frente al herpes zóster en mayores de 70 años.

— Vacuna frente al virus respiratorio sincitial (VRS) en mayores de 80 años.

Temperatura de la vivienda, manteniendo un rango constante entre 22 y 24ºC y evitando cambios bruscos.

Humedad relativa, siendo el rango ideal entre 50 y 60%. Uso de recipientes con agua en radiadores o vahos.

Agentes irritantes: la máxima premisa es evitar el humo del tabaco.

Higiene del hogar: usar aspirador en lugar de escoba y limpiar el polvo con un paño húmedo para evitar la suspensión de partículas.

8. Situaciones especiales, como viajes y oxigenoterapia. Para pacientes que planean desplazamientos, se establecen la restricción de altitud, por ello se desaconseja viajar a destinos situados a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar y, por otra parte, solicitar el suministro al proveedor en el destino con antelación en aquellos pacientes con oxígeno crónico domiciliario.

En vuelos, para usuarios habituales, se debe aumentar el flujo de 1,5 a 2 veces el ritmo habitual, quedando prohibido en pacientes con antecedentes de neumotórax (presencia de aire entre los pulmones y la caja torácica) o inestabilidad reciente.

Si se trata de pacientes que no requieren oxígeno en domicilio, si hablamos de EPOC moderado y grave, puede ser necesario un aporte extra de 1 a 2 l/min durante el vuelo, siempre que haya desaturación (saturación de oxígeno por debajo de 95%, seguro que todos o casi todos tenemos un pulsioxímetro en casa después de la pandemia sufrida por COVID).

9. Logística en carretera, ahora que se aproximan las vacaciones de verano y la “huida” a los pueblos, realizar paradas frecuentes para pasear y mantener la movilidad.


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