RECUERDOS DE CARABANCHEL. El frente de Carabanchel durante el ataque frontal a Madrid de las fuerzas franquistas

El inicio del golpe de Estado en julio del 36 cumple 85 años. En Madrid tenía por epicentros el Cuartel de la Montaña y el Campamento de Carabanchel. Fue abortado por la valentía de los vecinos, milicianos encuadrados en las organizaciones sindicales y partidos obreros, ayudados por los cuerpos de seguridad y algunos militares leales.

Este primer fracaso estaba encabezado por el general Fanjul, que a mayor gloria, su nombre sigue distinguiendo un centro de salud y una parada de Cercanías en el distrito de Latina.

Tras la toma de Extremadura, el ejército fascista se dirigirá hacia la capital, llegando a sus alrededores a primeros del mes de noviembre del 36. Durante dicho mes se desencadenará el ataque frontal a Madrid, que intensifica el bombardeo masivo de la población civil que se había iniciado el mes de agosto, con el objetivo de aterrorizar y facilitar la rendición de los milicianos republicanos siguiendo las teorías del general italiano Giulio Douhet.

Pero no van a conseguir amilanar a los vecinos. Los milicianos y milicianas van a defender sus familias y sus casas con uñas y dientes.

Carabanchel Alto es ocupada por la columna golpista del teniente coronel Barrón el día 6 de noviembre. En su diario de operaciones señala las enormes dificultades que encuentran, que le impiden avanzar. Se combatirá en Carabanchel casa por casa, llegando al cuerpo a cuerpo en numerosas ocasiones. Barrón compara la lucha urbana en la que se ven envueltos con una ratonera, en la que los milicianos soportan estoicamente todas las embestidas de las fuerzas de choque que componen la vanguardia mora y legionaria y no se mueven de los puestos que tienen encomendados.

Cruzarán el río Manzanares aguas arriba del puente de los Franceses el día 15, ocupando la Escuela de Arquitectura, y en días posteriores llegarán hasta el Hospital Clínico. Pero no lo van a conseguir ni por el puente de Segovia, ni por el puente de Toledo ni por Legazpi, aunque lo intentaron en repetidas ocasiones. Los comprometidos milicianos que consiguieron esta gesta en Carabanchel estaban encuadrados en la columna bajo el mando del coronel Mena.

Ante este fracaso, Franco se reunió con sus generales en Leganés el día 23 de noviembre, parando momentáneamente el ataque. Madrid y Carabanchel resistieron con su “No pasarán” hasta el final de la guerra. Nunca se rindieron, no pasaron, fueron entregadas por unos traidores.

Si quieren participar y compartir sus recuerdos, pueden escribirnos al correo  carabanchelhyp@gmail.com, contactar a través de Facebook o Twitter, o directamente al teléfono 646 030 997


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