Quién te conoció ciruelo …

Cuenta la historia popular de un pueblo. Que buscando un cura un árbol para tallar una imagen de San Isidro, encontraron a un hortelano quejándose de las ciruelas amargas que daba su frutal. Por lo que con la madera de este árbol hicieron el Santo. Caminaba el hortelano en procesión detrás del santo cuando exclamo: “¡Quién te conoció ciruelo en la vega del colmenar, con las amargas que las dabas y ahora te tengo que rezar!”.

Algo de similitud encontramos en la etapa política actual de esta querida España. Comienzan los pactos, apaños y arreglos para ocupar los sillones remunerados. Cambio de inquilinos en muchos puestos. Desde los alcaldes, concejales y sobre todo los cargos de libre designación, amigos y conocidos para puestos de confianza. Tienen cuatro años por delante par los que empiezan y para los que ya estaban dentro, toca empezar desde el minuto uno a mandar, da igual si sabes o no. Y como el pobre hortelano decía cuando iba en la procesión, con las ciruelas amargas y ahora pasamos a tener que rezarte al convertirte Santo directamente. Pero bueno, el político llega nuevo, ideas nuevas, imponer su autoridad y ante todo, vivir de la mejor manera estos cuatro años, porque lo mismo en las siguientes no sale elegido o no lo quieren llevar sus compañeros. Pero sobre todo, saber que todo tiene que ser con, “sonrisa de carnaval y corazón de semana santa”. No hablar más de la cuenta, no recordar perfectamente de haber dicho “eso” en ese momento que dices. Importante saber que algunos pecados te los perdona Dios directamente, que no son acumulativos para tener que confesarlos. Dios siempre entiende que las mentiras piadosas o sin mucha intención son algo que no tiene demasiada importancia.

No debemos de olvidar, que como todo lo prometido es deuda y nos lo han repetido en estos meses constantemente. Empezamos a reclamar lo que se nos dijo, exigimos esa varita mágica de la que se hablo y con la que se nos solucionaría los males del distrito. No existe problema, todo sencillo. Se mueve la varita mágica y las calles aparecen limpias, ya esta solucionado el problema de la  limpieza. Se mueve la varita nuevamente y terminamos con los problemas de obras pendientes, sanidad, ruidos, peleas frecuentes, contaminación y tantas otras cosas. Que éxito con esa varita mágica que traen los nuevos, porque nos hablaron de solucionar todo lo que otros no arreglaban. Maravilloso, no mas casas de apuestas, el aparcamiento se encuentra a la primera y todo lo que la otra parte no soluciono, el nuevo nos lo prometió.

Tiempo de junio, tiempo de calores y frescos según venga. No debemos olvidar el refrán donde nos dice, que hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo y llegando San Miguel te lo vuelves a poner

Terminando, no sin antes dejar otra versión popular del hortelano y el ciruelo. Donde siendo invitado el hortelano a ver la imagen de San Isidro hecha con su árbol, este dijo al verlo …

“Glorioso San Isidro,
yo te conocí ciruelo
y de tu fruto comí;
los milagros que tú hagas,
que me los cuelguen a mí.”

Pedro Garcia


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