Danzando por Europa

Alumnos del Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma participan en una movilidad Erasmus+ en la Real Escuela de Ballet de Amberes

En noviembre me he acercado por el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma, en la Finca de Vista Alegre, para conocer a través de sus participantes una experiencia de lo más interesante que acaban de experimentar. Durante la segunda quincena de octubre, cuatro de sus alumnos de 4º curso (Enseñanzas Profesionales) de Danza Española han participado en una movilidad Erasmus+ en la Koninklijke Balletschool Antwerpen (Real Escuela de Ballet de Amberes, Bélgica), donde han tomado clase de diversas disciplinas dancísticas e idiomas extranjeros: Danza Clásica, Moderna, Contemporánea, Española, Francés, Inglés… complementando asimismo su formación con otros aprendizajes no formales e informales derivados de su estancia en Bélgica: visitas y recorridos culturales, ensayos de ballet, teatro, etcétera.

Según explican desde el propio centro, “Las movilidades Erasmus+ ofrecen la oportunidad de formarse en entornos educativos ricos, estimulantes y motivadores en el extranjero. Estas movilidades acrecientan la experiencia académica, artística y personal de los estudiantes, promueven el desarrollo de sus competencias generales y profesionales y, en suma, contribuyen a abrir la mente de nuestros estudiantes”. Y charlando un rato con tres de los alumnos (Ainara Cardoso, María Cuesta y Raffaelle Dinoia. El cuarto, David Palacios, y la profesora que les acompañó, María Magdalena García, no pudieron estar presentes el día de la entrevista), comprobé que así había sido: habían aprovechado la estancia al máximo y además les había encantado la experiencia.

Era la primera vez que participaban en una movilidad de estas características y, como me contaba María, se sentían “un poco con la incertidumbre de cómo iba a ser todo: la convivencia allí, el idioma… Pero las expectativas que teníamos eran sobre todo pasárnoslo bien, vivir la experiencia, disfrutar de la danza… y así fue”. Claro, habían diferencias entre su centro y el de Amberes, que nos explica Ainara: “Allí no es como el conservatorio de aquí, donde solo hacemos danza y luego vamos al instituto... Allí lo hacen todo junto, también las asignaturas del instituto, a las que nosotros no íbamos: únicamente dábamos con ellos todas las disciplinas de danza y los idiomas”.

El balance de los tres alumnos es muy positivo. A Raffaelle la movilidad le ha parecido “muy interesante: he aprendido mucho y me ha dado idea de cómo es trabajar fuera, y la experiencia para poder hacer más y no tener miedo a salir”. María asiente: “Yo igual: me ha resultado muy interesante saber cómo es la dinámica de las clases en otros países, cómo estudian allí, la organización…”. Ainara ya había viajado antes fuera de España para bailar y recibir clases, aunque no a un conservatorio, y se muestra satisfecha de la experiencia: le ha parecido muy enriquecedora, porque considera importante en el aprendizaje conocer cómo funcionan en otros lugares para tomar “mucho de muchos sitios” y crecer como profesional.

Ahora, de vuelta a Madrid, María cierra paréntesis: “Esto nos ha abierto muchas puertas, pero hay que seguir trabajando para poder mejorar profesionalmente y luchar por lo que queremos, por nuestros sueños… Trabajar, trabajar y trabajar”. Y es que llama la atención de estos chavales que, pese a su juventud, tienen las ideas muy claras y entienden perfectamente el valor del trabajo. Imagino que tiene mucho que ver con la profesión que han escogido, de la que hablan con pasión. De hecho, cuando les invito a que den algún consejo a los niños y niñas que puedan estar valorando seguir este camino, Ainara no tiene dudas: “Yo les diría que es algo complicado, que hay que trabajar mucho, estar al pie del cañón y al cien por cien siempre, porque es una profesión muy dura. Eso sí, hay que ser fuerte y trabajar mucho, pero luego vale la pena”, extremo en el que coinciden sus dos compañeros.

Terminamos hablando de su centro, el RCPD Mariemma, y les explico que es un gran desconocido en Carabanchel. Ainara anima a descubrirlo: “Los vecinos tienen que conocer esto, porque es algo que no encuentras en cualquier sitio. Es un conservatorio muy importante, tiene mucho prestigio y el nivel es muy alto”. Raffaelle añade: “Sí, este conservatorio es una joya que no se pueden perder. Tienen mucha suerte de tenerlo aquí, y además, para lo que es, es muy barato”. Y concluye María: “Cualquier persona que le guste la danza y que quiera disfrutar de ello puede conocer cómo es el conservatorio, y cualquier niño que esté empezando a bailar puede, a partir de los ocho años, presentarse a las pruebas. Que se animen a bailar, que es muy bonito, les va a encantar”.


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