La dependencia de la independencia

Christopher Chassol. Laurent Bochet
Ya que se sigue dando vueltas al tema de la independencia, y hasta ahora no hemos dado nuestro parecer, digamos que en esta cuestión, que nos tiene enredados varios años sin que pareciera que existan otros problemas o cuestiones y dado que se ha puesto el foco de atención en un tema realmente muy secundario que parece que mueve enormes pasiones desde posturas totalmente irreconciliables, no sabemos si podemos aportar algo desde este medio local

Pero por lo menos lo vamos a intentar. Se ha dicho de todo, y resaltaríamos la confusión intencionada de medias verdades o verdades manipuladas. Parece que la independencia busca mejorar la situación económica, cultural, sobre el Estado español. Y es indudable que cada pueblo aspira a una cierta autonomía, pero en este caso es una lucha descarada de intereses alejados de las necesidades reales de las personas. Es el mismo cuento tantas veces  repetido de la lucha de poder y el control del mismo. Pero una serie de preguntas dejaremos caer…

¿Cómo se entiende la independencia ante la dependencia económica de los Estados respecto de las grandes corporaciones, de las empresas o de los bancos?

Mientras todo el mundo hablaba de la independencia, no se hizo apenas mención y pasaron desapercibidas las consecuencias políticas y de atadura del tratado comercial con Canadá. Se puede entender que, mientras dos pelean, hay un tercero que saca tajada y gana con el debilitamiento del contrario.

Ése es el punto mientras se trata de organizar un proyecto global, proyecto europeo que dicho sea de paso está armado también para que los capitales no tengan dificultades de movimiento dentro de los múltiples Estados nacionales. Aspecto que nos parece que tampoco sirve a la mayoría de la población. Hay quien continúa empeñado en volver a épocas anteriores  trasnochadas para sacar tajada personal.

Y parece que los políticos independentistas han puesto de moda el derecho a decidir... ¿Quién no está de acuerdo con eso? ¿Pero decidir qué? El derecho a la vivienda, al trabajo justo y remunerado y un largo etcétera parece que no están en la agenda de los políticos.

Para concluir, la independencia real se dará, en lo personal y global, tratando de superar las fronteras y barreras entre las personas buscando el bien común, no el de unos pocos. Cuando se pierda el temor, que es lo que más nos ata y nos cierra la posibilidad de avanzar, cuando se comprenda que queremos un mundo mejor incluida la gente que busca refugio en una Europa de la riqueza material y pobre en lo espiritual. No habrá progreso si no es de todos y para todos. Y ése es otro discurso, inclusivo.

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