‘Con los niños, a la hora de comer, lo primero es la paciencia’

María Jesús González, 26 años como coordinadora de comedor del CEIP Arcipreste de Hita, se jubila este mes

María Jesús González vive desde que tenía siete u ocho años en el barrio. Fue alumna del CEIP Arcipreste de Hita, al que regresó en el año 2000 como coordinadora de comedor. Este año cumple los 67, se jubila, y en el centro la han homenajeado. Nosotros hemos aprovechado para entrevistarla y que nos cuente sus experiencias a lo largo de estos 26 años dando de comer a pequeños carabancheleros. “Con los niños, a la hora de comer, lo primero es la paciencia”, advierte.

●●● María Jesús, ¿cómo empezaste a trabajar aquí? 

Una vecina mía empezó a trabajar aquí y me dijo que echase yo también el currículum. Lo eché y, a los 3 o 4 días, me llamaron para hacer una suplencia. Yo no había trabajado antes en nada parecido, y de hecho me estaba reincorporando al mundo laboral, porque en mi generación muchas mujeres dejaban de trabajar por criar a los hijos. Yo había hecho FP de Peluquería y Estética, y claro, en peluquería entrabas a las nueve de la mañana y salías a lo mejor a las ocho de la tarde o por ahí; entonces cuando tuve hijos se me iba el dinero en pagar a gente que me los cuidase, así que dejé de trabajar.

Pero en aquella época mi hija tenía ya como unos 12 años, así que me reincorporé al mundo laboral. Y nada: me cogieron, estuve haciendo suplencias, luego quedó el puesto vacante y ya me llamó la empresa y me hizo un contrato. A partir de entonces hemos tenido tres empresas, y aquí he seguido.

●●● Cuéntanos cómo sería una jornada normal...

Pues yo entro sobre las 7:20… Llego, abro la puerta del colegio y hay veces que hay niños ya. Los recojo, me los bajo al comedor, me quito el abrigo, me planto la bata y les preparo el desayuno. Los suelo hacer a la carta, porque prefiero que cada uno coma lo que le gusta, ya que si a lo mejor a uno le doy algo y no le gusta no lo va a comer, y no quiero que se quede ninguno sin desayunar. A las ocho les he dejado desayunando y cojo al segundo turno que llega, me los bajo también y hasta las nueve estoy con ellos. A esa hora los pongo en la fila con los profesores, y ellos se van para clase y yo termino mi horario laboral hasta las once.
 

A las once vuelvo, pero de nueve a once tengo que estar atenta al móvil, porque me pueden llamar si algún niño se ha hecho pis y hay que cambiarle. Luego, como digo, me reincorporo a las once y ya estoy hasta las cuatro o cuatro y media. Del desayuno me encargo yo sola, pero en la comida tengo monitores a mi cargo, que tienen asignadas las distintas clases, ya que son muchos más niños y niñas. Para el desayuno ha habido veces que he tenido 15 o 20, pero hoy por ejemplo ha sido un día buenísimo y he tenido nueve, porque hay niños fijos pero también hay eventuales, que a lo mejor el padre o la madre tiene médico o les ha surgido algo en el trabajo y nos los tienen que traer… Pero para la comida ya solemos tener entre 130 y 140, lo que hace necesario más gente y repartir el trabajo. Así, cada monitor tiene su grupo.

Cuando se sientan a la mesa, los niños tienen su cubierto y todo puesto, y el primer plato está servido. Se lo comen y, cuando han terminado, las monitoras y yo, que les ayudo, recogemos el primer plato, les sirvo el segundo y las monitoras lo van cogiendo y se lo van sirviendo a ellos. En el colegio hay cocinera, hay cocina y la comida se hace aquí.

Luego recogemos los platos, limpiamos las mesas y organizamos las actividades de los niños y niñas. La empresa trae en septiembre u octubre un proyecto educativo para todo el año, se lo presenta a dirección, dirección lo lee y si le parece correcto ya me lo pasa a mí. Cada proyecto viene grapado por meses, y en cada uno de ellos viene lo que hay que hacer ese mes: manualidades, juegos de memoria, también tienen ping-pong y bádminton… Así que después de comer un grupito sale al patio; otro grupito se mete conmigo a hacer actividades, manualidades o juegos; y otro grupito se va a bádminton o a ping-pong… O sea, que se reparten los niños. Luego, cuando termina la actividad conmigo, pues ya salen también al patio, y a eso de menos cuarto o así ya se les va diciendo que cojan las mochilas y todo, para tenerlos preparados en el portón, porque también en este tiempo los padres pueden ir viniendo a recogerlos, ya que no tienen hora: pueden venir a la hora que ellos quieran y una persona tiene que estar en el portón para entregar los niños a los padres según vayan viniendo.

●●● ¿Cómo ha evolucionado la alimentación de los niños a lo largo de estos años?

Comen peor, y eso que se cuida más su alimentación, pero para ellos una “comida especial” es un perrito caliente. Para nosotros es comida basura, pero para ellos es como ir a comer un solomillo o un entrecot… Y eso que ahora se cuida más su alimentación. Por ejemplo, con nosotros tienen que comer al menos dos días a la semana pan integral, nos lo marca la empresa. También están poniendo por lo menos dos veces al mes proteína vegetal. Lo hemos hecho ya tres veces y resulta muy graciosa la reacción de los niños, que miran al plato y te dicen extrañados: “Te has confundido”. Lo dicen porque de primero a lo mejor les pones un plato de arroz con pollo, y de segundo son judías blancas. Claro, es proteína, pero es vegetal, no es proteína animal, a la que los niños están acostumbrados siempre como segundo. Piensan que les has puesto dos primeros [risas].

En nuestra empresa los menús los hace un nutricionista... Que si un día comen pescado, otro día comen carne, otro día comen huevos, otro día comen pollo... Que no coman siempre lo mismo, porque hay que comer de todo. Y, por ejemplo, antes había mucha patata frita, que les encanta, pero ahora solo la pueden comer como mucho una vez por semana. Ahora hay mucha ensalada, o a lo mejor te pueden poner un filete de pescado y guisantes como guarnición en lugar de patatas fritas.

María Jesús fue homenajeada en el CEIP Arcipreste de Hita el pasado 26 de marzo.​

●●● ¿Qué es lo que más les gusta y lo que menos?

Pues mira, justo hice un trabajo que me mandó la empresa sobre eso... Era hacer tres frascos: frasco 1, frasco 2 y frasco 3. En el frasco 1 los niños tenían que poner lo que más les gustaba de la comida, en el frasco 2 lo que menos les gustaba y en el frasco 3 lo que cambiarían. En el 1, en lo que más les gustaba, coincidían la mayoría en el cocido. La sopa lo que más, pero el cocido completo también. Y luego también el pescado o el pollo con patatas fritas. En lo que menos les gustaba pusieron “eso blanco del salmón”. Es una cosita blanca, como los filetes cuando los haces en salsa, que sueltan como una natilla… Eso blanquecito del salmón, o sea que en teoría es casi el salmón.

●●● ¿Y el frasco 3, el de lo que cambiarían?

Que los viernes fuera bufé libre [risas].


 


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