Cuando el cuerpo no aguanta

Acercándonos a la ayuda social de la vecindad de Carabanchel

Después de casi un año, la crisis sanitaria no ha remitido, y mientras subimos y bajamos olas, la emergencia social y alimentaria se hunde cada más en lo profundo y resulta muy difícil ver un final a esta situación. Nuestros gobernantes siguen apostándolo todo a la recuperación de la actividad económica, rezando para que “el cuerpo aguante” y agradecidos de no estar cerca de las próximas elecciones.

Ya hemos dicho mucho al respecto. En muchas ocasiones hemos hablado de nuestra experiencia vivida y en representación de aquellos colectivos a los que las entidades barriales llevamos 12 meses alimentando, gracias sobre todo al apoyo vecinal.

Pero la cruda realidad siempre ha permanecido difuminada en términos anónimos como el de “las colas del hambre”. Quizás ha llegado el momento de presentarles la vida de algunas de las familias que forman parte de ese “cuerpo” que debe aguantar y no protestar. Sigan leyendo.

► Si quieres ayudar, busca los proyectos vecinales de tu barrio. Foto: B.A.S.

 Familia 135 

Unidad compuesta por madre y tres menores. Cuando llega a la ayuda vecinal, trabaja dos horas con contrato de lunes a viernes para acostar a una mujer mayor dependiente. Tuvo ingresado a su hijo de 7 años en la UCI porque los servicios médicos tardaron en atender el malestar del niño y finalmente el dolor de tripa se convirtió en una peritonitis. La abuela de los niños puede cuidar de ellos durante unas horas al día, pero no todo el tiempo, porque también busca empleo. En el mes de julio, además, le ayudamos a solicitar IMV y sigue manteniendo las dos horas de trabajo.

En septiembre pierde el empleo y en el mes de diciembre acumula una cantidad insoportable de deudas. No percibe ayuda de ninguna institución a excepción de la ayuda alimentaria vecinal.

 Familia 141 

Unidad de cuatro miembros, matrimonio y dos menores de 10 y 15 años. La hija de 15 años tiene una discapacidad severa del 92% y necesita de absoluta atención, 24 horas al día. La madre cobra 378€ de la Ley de Dependencia y está dada de alta en la Seguridad Social. Está embarazada de 6 meses. El padre no trabaja, se quedó sin empleo antes de la situación actual.

Necesitan ayuda urgente de alimentos y, si existiera la posibilidad, de pañales, empapadores, mascarillas y guantes para atender a su hija.

Comenzaron a recibir apoyo de las entidades vecinales a finales de mayo. En el segundo semestre del 2020, el padre de familia tuvo un infarto que dejó su salud muy mermada. Después de esto le diagnosticaron cáncer, del que empezó tratamiento. Nació su tercera hija y la situación sanitaria y económica no ha mejorado en absoluto.

 Familia 123 

Mujer en situación de ERTE. Cuenta con trabajador social en Servicios Sociales de Monseñor Óscar Romero. Va a recibir una ayuda de emergencia de Proinfancia, pero todavía no tiene fecha. No cuenta con ningún ingreso por el momento. Urgen alimentos. Se incorpora a la ayuda vecinal a finales de abril. En mayo es cuando empieza a cobrar el ERTE, y fue entonces también cuando recibió 100€ de ayuda. El problema es que ha acumulado demasiadas deudas y no puede hacer frente a todo con esa ayuda. En julio ya no cuenta con teléfono por impago.

Debe agua, luz y alquiler. Se encuentra al límite. Su marido tuvo que dejar de pagar el autónomo porque no tiene nada de trabajo. En el mes de diciembre todavía no había recibido todo lo que le debían del ERTE. Cobra unos 300€ y solo el piso son 500€.

 Familia 86 

Cuatro miembros. Habló a finales de marzo con Servicios Sociales, le dijeron que iban a ayudarles con alimentación, pero a finales de abril todavía no tiene ni alimentos ni llamada de seguimiento. Cuando solicitaron la ayuda vecinal llevaba cuatro meses sin pagar el alquiler. Solo cobran 215€ de subsidio de su marido. No trabaja ninguno. Enfermaron por COVID.

Se le entrega alimentación desde abril.

 Familia 203 

Víctima de violencia de género. Escapa del domicilio familiar con su hijo de 1 año, con una patología cardíaca. La recoge la señora de la casa donde trabaja como empleada del hogar. Al enfermar la señora, los hijos de ésta le presionan para que abandonen la casa. Es recogida por el Samur Social y trasladada a un piso compartido de acogida. El niño empeora y se va de la casa, para compartir piso hasta que encuentre trabajo.

Recibe alimentos de la ayuda vecinal desde el mes de abril. Solo tiene trabajo por horas, cuando encuentra y el horario de la escuela infantil o las consultas médicas de su hijo lo permiten. No tiene familia en España.

 Familia 246 

Unidad familiar compuesta de cuatro adultos y dos menores, pareja más abuela y tío. El padre trabaja en la construcción. Con la pandemia le despiden sin derecho a paro. La abuela está en una residencia de mayores y la madre se queda sin trabajo por la crisis. Reciben alimentos desde septiembre.

Resulta duro conocer estas historias. Nosotros, además, conocemos sus rostros y sus lágrimas. Es solo una muestra entre las cerca de 500 familias que los proyectos vecinales de Carabanchel siguen apoyando con alimentos e higiene

Esperamos y deseamos que el Ayuntamiento de Madrid (en particular los Servicios Sociales de la Junta Municipal de Carabanchel) se haga cargo de estas familias y otras muchas, se encuentren en la situación que se encuentren, que necesitan ayuda alimentaria provocada por esta situación de emergencia social.

Si quieres ayudarles, busca los proyectos vecinales de alimentos de tu barrio.

Proyecto “Barrio que se Alimenta de Solidaridad”

Proyecto “Despensa Solidaria de Carabanchel”


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