Isabel Zendal, la primera enfermera de la historia en misión internacional

 (3ª parte: los protagonistas) 

 

El doctor Balmis

Después de vacunar en Filipinas, en la colonia portuguesa de Macao y adentrarse en China hasta la provincia de Cantón, Balmis inició el camino de vuelta a España, haciendo una última parada en la isla de Santa Elena. Arribó finalmente en Lisboa en 1806. Tras tres años de vuelta al mundo vacunando, fue recibido como el héroe que había contribuido a salvar la vida de millones de personas y, con el tiempo, la de la humanidad entera. Pasados unos años volvería a los territorios de Nueva España.

Su nombre ha quedado vinculado a la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, también conocida como “Expedición Balmis”. En 2020 el Ministerio de Defensa español nombró “Operación Balmis” al dispositivo de despliegue militar para luchar contra la pandemia de COVID-19.

El doctor Salvany

José Salvany y Lleopart nació en Cervera (Lérida) en 1777. Se licenció en Cirugía en Barcelona. Ingresó en el Ejército sirviendo exitosamente como cirujano militar hasta que Balmis solicita su incorporación a la expedición y le permite conservar su condición de militar.

Tras separarse la expedición en La Guaira, Salvany se adentró en los actuales Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá, Perú, Chile y Bolivia. A pesar de haber perdido la visión en un ojo, continuó con la misión de llevar la vacuna lo más lejos posible.

Después de siete años y más de 18.000 km de épica misión, débil, exhausto y gravemente enfermo de malaria, difteria y tuberculosis, Salvany moría en Cochabamba (Bolivia) a la temprana edad de 33 años, habiendo dado su vida hasta las últimas consecuencias por salvar la de los demás. En Barcelona, el edificio de Salud Pública de la calle Roc Boronat 81 lleva su nombre.

La enfermera Isabel Zendal

Isabel regresó a Puebla (México) tras separarse de Balmis en Filipinas. Se sabe muy poco de los últimos años de su vida y de la de su hijo. Igual que todos los niños que viajaron, ella tampoco regresó a España. Sí se sabe con certeza que ejerció como enfermera y murió en Puebla.

Por su parte, la mayoría de los huérfanos fueron adoptados también en México, donde su porvenir fue mejor que el que hubieran tenido en España. Uno de ellos incluso llegó a ser abogado y profesor de leyes. 

A pesar de la escasa información, afortunadamente la memoria ha sido un poco más benevolente con su figura. Hubo que esperar hasta 1950, cuando Isabel Zendal fue considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la primera enfermera en misión internacional de salud pública de la historia. En México apreciaron tanto su infatigable entrega a la causa sanitaria que desde 1974 el Gobierno mexicano concede el Premio Nacional de Enfermería Isabel Zendal en su honor, y han puesto su nombre a la Escuela de Enfermería de San Martín de Texmelucan, en Puebla.

En España también diferentes premios otorgados por colegios, asociaciones y sindicatos de Enfermería llevan su nombre. Isabel Zendal además cuenta, entre otros, con un monumento y una calle en La Coruña, la película 22 ángeles dirigida por Miguel Bardem, presencia en la literatura con novelas como A flor de piel (Javier Moro), Ángeles custodios (Almudena de Arteaga) o Los niños de la viruela (María Solar), y un cómic. Igualmente, la Asociación Isabel Zendal nació en La Coruña en 2016 para investigar, difundir y promover en los ámbitos local, nacional e internacional el protagonismo de Galicia en la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. También da nombre al último hospital construido en la Comunidad de Madrid como apoyo a la pandemia de COVID-19.

Balmis, desde Macao en 1806, escribiría sobre ella: “La mísera rectora, que con el excesivo trabajo y rigor de los diferentes climas que hemos recorrido perdió enteramente su salud, infatigable noche y día, ha derramado todas las ternuras de la más sensible madre sobre los 26 angelitos que tiene a su cuidado, del mismo modo que lo hizo desde La Coruña y en todos los viajes y los ha asistido enteramente en sus continuadas enfermedades”.

La erradicación de la viruela

A finales de los años sesenta, siglo y medio después de comenzar la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, la viruela estaba aún presente en África y Asia. Las campañas de vacunación, la vigilancia y las medidas de prevención emprendidas para contener los focos epidémicos, así como la mejor información suministrada a las poblaciones afectadas, fueron todas ellas estrategias utilizadas para combatir la enfermedad.

El 8 de mayo de 1980, la 33ª Asamblea Mundial de la OMS declaró oficialmente lo siguiente: “El mundo y todos sus habitantes se han liberado de la viruela”. La declaración marcó el final de una enfermedad que había asolado a la humanidad durante al menos 3.000 años, y solo en el siglo XX había acabado con la vida de 300 millones de personas. Este éxito extraordinario se logró gracias a la colaboración de países de todo el mundo, y ha sido la primera enfermedad combatida a escala mundial.

El doctor Balmis, el doctor Salvany, la enfermera Isabel Zendal y los 22 niños del hospicio fueron las personas que pusieron la primera piedra de este hito histórico para la humanidad. El propio doctor Edward Jenner, descubridor de la vacuna, se mostró abrumado cuando se enteró de lo que había ocurrido con ella: “No puedo imaginar que en los anales de la historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que éste”, confesó.

FIN


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