¿ES QUE HAS VOLCADO?… ¿ES QUE LO DUDAS?

Existía un labrador que se encontraba con su carro volcado en medio del camino. Pasó por allí otro paisano suyo, y asombrado le preguntó: “¿Es que has volcado?”. Inmediatamente tuvo la respuesta: “¿Es que lo dudas?”.

Este tipo de anécdotas nos enseña a ver lo que realmente es la vida. Nos vemos en la necesidad de preguntar sobre algo que estamos viendo claramente. No preguntamos el tipo de ayuda que necesita en ese momento y lo que podemos hacer por él. Preguntamos, pedimos explicaciones a lo que realmente vemos, que nos cuenten cosas y después veremos qué hacemos.

Vivimos en una sociedad constantemente manipulada por los medios de comunicación, redes sociales y todas las nuevas tecnologías que nos hacen ser más individualistas. Hemos pasado de la preocupación sobre la famosa exhumación del Valle de los Caídos a la última situación vivida con el famoso Open Arms. Los partidos políticos nos confunden como si de una partida de póker se tratase. Cada líder político juega además otra partida interna en su partido. En su territorio no se fía de nadie, como si estuviese en una jungla. Es pura supervivencia: comer y que no se lo coman.

Qué difícil se ha puesto esto, con elecciones a este ritmo todos los años. Con lo fácil que lo tenía el bipartidismo cuando se entendía fácilmente con el señor Jordi Pujol. Ése no exigía ministerios ni vicepresidencia del Gobierno. Siempre se llegaba a un acuerdo y perdonaba las ofensas, por lo que si le decían “¡Pujol, enano, habla castellano!”, éste comprendía que todo debía de ser por el bien de la nación española. Lo importante era que se le dejase manejar su comunidad autónoma tranquilamente, que el Gobierno oportuno mirase a otro lado y no se le molestase. Las demás regiones tuvieron que ceder a sus deseos sobre las transferencias de las competencias, todo por España. Al final lo estamos pagando muy caro todo, pero seguían con “España nos roba”. El tiempo, en este caso, es un verdadero juez, y llegaremos a ver las cosas algún día.   

En Madrid tenemos Gobierno de reparto; a partir las cosas como si fuese un testamento. Tanto en la ciudad como en la región, reparto de consejerías y de distritos en la ciudad. Todo al más puro estilo repartidor del butano, que sabe bien las calles que le tocan. Echando un poco de imaginación, comparamos la situación con un concierto de música en el que vemos dos orquestas que tienen que actuar y no se ponen de acuerdo en quién actúa primero. De pronto se acuerda por el bien de todos actuar las dos a la vez. Cada orquesta toca por su lado, no debe de tener problema, pues todos son muy profesionales y las piezas de música las mismas. Dos directores de orquesta dirigiendo al mismo tiempo, así como un tercer director invitado que actúa de telonero. Este último tiene facultades para bajar el telón en cualquier momento y dar por terminada la función cuando lo crea oportuno. Así que muy atentos a él, para ver su rostro, si se le ve feliz.

En distritos como el de Carabanchel, pasan unos de tener que responder a las preguntas para tener que hacer ahora ellos las preguntas y solicitar respuesta. Son momentos en los que, como bien dice el refrán, “no es lo mismo llamar que salir a abrir la puerta”. No es lo mismo preguntar por una queja vecinal que responder a esa misma queja, y más difícil todavía, darle solución si la tiene o explicar por qué no se puede hacer. Así que llega el momento de rodearse de buenos asesores y vocales vecinales que cuenten con capacidad oportuna. Tiempos de no jugar al juego del amiguismo en las colocaciones de libre designación  y meter gente sin valorar su capacidad (antes llamado “a dedo”). De cualquier manera, siempre paga el ciudadano con todo lo que se haga mal. Momentos de ser constructivos y los famosos “no es no” dejarlos a un lado, ver lo práctico en todo momento.

PEDRO VICENTE GARCÍA

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