4ª Reforestación en Las Piqueñas

“Estaba sentada en la silla y algo cayó de un gran árbol.
Era una hermosa semilla.
Sobre la tierra cayó y se hicieron coleguillas,
y de lo que pasó después,
ay, naturaleza, qué maravilla”

En la naturaleza la vida surge de manera simple, tal cual cuenta el Romance del árbol ¡Pero ay!… en las zonas urbanas, la presión humana complica este proceso, aunque hay vecinos que, de manera individual o colectiva, echan una mano a la semilla y la tierra para que se hagan coleguillas.  

A la Mesa del Árbol de Carabanchel le gustan los árboles y los romances, por ello lleva cuatro años renaturalizando una “escombrera” situada entre la M40 y el centenario Pinar de San José, en Las Piqueñas, entre comillas escombrera, pues gracias a esta labor ya ha dejado de serlo: el verdor y la vida han ido abriéndose paso.

El pasado domingo 10 de marzo convocó a socios, vecinos, amigos y todo aquel que quisiera pasar una mañana en buena compañía, plantando árboles germinados por el vivero de ARBA en la Casa de Campo. Al evento acudieron más de 100 personas del barrio y de fuera del mismo: familias del AMPA del colegio Perú, niños que con sus padres y abuelos disfrutaron ayudando a plantar, regando y por ejemplo viendo a las lombrices que oxigenan la tierra; amigos de protestas de #NoALaTala, Lola, Tania y las Vecinas Corniseras con su perro Melo, que disfrutó paseando por el futuro bosque; los compas del Parque Sinfonía, que continúan reclamando su “parque” en lugar de un cantón de limpieza en la calle que lleva su nombre; amigos de Arriba las Ramas que ayudaron en la organización del evento; compas de Trepa, Carlos, Rosa y Simón de ARBA; amigos y vecinos que no quisieron perderse el evento; y por supuesto los voluntarios medioambientales de @ArbolMesa.

Se plantaron más de 100 árboles, todos autóctonos: quejigos (Quercus faginea), almeces (Celtis occidentalis), alcornoques (Quercus suber), fresnos (Fraxinus angustifolia), cornicabra (Pistacia terebinthus), lavandas (Lavandula dentata), sauces (Salix purpurea), etc. Todo un espectáculo para la vista, una fiesta de la naturaleza, convertidos en simientes de la arboleda. Quien nos viera, diría: “¿Qué hacen estos pájaros tan ajetreados?”. Sí, como ellos y los abejorros andábamos germinando la tierra.

Para terminar la jornada, Rosa y Carlos de Trepa nos representaron el Romance del árbol, Carlos disfrazado de ciego del siglo XVI y Rosa de Lazarillo, una delicia que no os cuento, pues quiero que vengáis al próximo evento.

Gracias a todos, en un futuro los pequeños y jóvenes vecinos del barrio disfrutaran de un bosque que, junto al pinar y la vida de pájaros, mariposas e insectos que generará, mejorará la salud física y mental de este gran distrito que es Carabanchel.Podemos con este proyecto, pero en verano se necesitan manos para regar. Animaos, os lo recomiendo. Si al leer esto os entran ganas de saber más y el gusanillo de colaborar, eventualmente o más de continuo, estamos en redes           



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