‘Los retos hay que aceptarlos siempre’

From Kolors
Jefferson y Donuts NRC, miembros de From Kolors
ROBERTO BLANCO TOMÁS

En un distrito con tanta cultura de barrio como éste, es normal que florezca y dé excelentes frutos el arte urbano. Lo que ya no es tan habitual es que una propuesta multidisciplinar enmarcada en estas coordenadas artísticas se desarrolle hasta configurar una firma que consiga ser sostenible y que se atreva a explorar con éxito posibilidades comerciales, todo ello sin perder su esencia ni su voluntad de seguir “haciendo barrio” de forma colaborativa junto a otros actores del Distrito. Esta propuesta lleva el nombre de From Kolors, y hablamos con dos de sus componentes: Jefferson (29 años, nacido en Ecuador y llegado aquí en el 2000) y Donuts NRC (26 años, nacido y crecido en Carabanchel).


 

••• Presentadnos vuestro colectivo y contadnos qué cosas hacéis…


Donuts NRC: Nuestro colectivo es From Kolors. El icono es una cebra de colores, porque éramos un grupo de amigos multirracial y queríamos plasmar eso en el proyecto y que cada uno aportara algo de su cultura o de su disciplina artística, así que cambiamos el blanco y negro de la cebra por una multicolor. También, la cebra es el único equino que no se deja montar, concepto que nos moló mucho.


Ahora nos dedicamos principalmente a la pintura decorativa: murales de grandes formatos, cierres de tiendas, cualquier tipo de superficie… También hacemos diseño gráfico para tarjetas, rótulos… Y una parte del grupo se dedica a la producción musical y también a la audiovisual. En un principio el grupo nació de la necesidad de difundir la música que estaban creando algunos de sus miembros, pero al final acabó abarcando todas las disciplinas de todos los artistas que lo integramos.


Jefferson: El promotor de la idea para la música fue Saka Shakur, pero empezamos a darle caña a la pintura y sin querer yo creo que dejamos a la música atrás.


D.: Nosotros siempre nos habíamos dedicado al grafiti, pero queríamos desvincular los nombres que habíamos estado pintando en la calle de un proyecto que enfocábamos como más serio. Empezamos a colaborar con educadores sociales que formaban parte del grupo también, que nos empezaron a picar más en la función social, de hacer eventos para los niños en los barrios, pintar con ellos y tal… Empezaron a surgir currillos, colaboraciones… Por ejemplo, en el puente de mayo probablemente vamos a pintar el Ecuador, el cole de aquí del barrio. En estos casos lo que solemos hacer es sondear un poco en el colegio, preguntar qué problemáticas tienen los alumnos, qué temas les interesan, y ver cómo lo podemos plasmar en el muro con ellos. Claro, cuando pones a 50 niños a pintar la pared se vuelven locos [risas]. Entonces lo que hacemos es controlarlo un poco para que quede más o menos bien, y luego nosotros le damos el último acabado.


••• ¿Cuántos sois ahora mismo?


J.: Activos somos cuatro: Donuts, Jefferson, Lydia y Saka Shakur.


D.: Me acuerdo de que al principio, cuando nos reuníamos, era una sala llena de gente, lo que pasa es que en aquel momento no era viable económicamente, y muchos se tuvieron que buscar una vía laboral alternativa. Nosotros estábamos completamente volcados en esto, conscientes de que teníamos que trabajar 24 horas porque si no nunca iba a funcionar. Eso sí, tenemos muchos colaboradores: cualquiera puede pertenecer al grupo si viene una jornada y participa con nosotros, no somos un grupo cerrado.


••• Habéis conseguido hacer de esto vuestra profesión, ¿cómo se hace?


J.: Yo lo resumiría en “pringar”: pringando mucho, mucho… Y también creyendo que es posible… Y muy importante: aceptando encargos complicados, que es lo que te hace aprender y crecer… No hay que tener miedo: son retos, y hay que aceptarlos siempre. Aunque alguno salga mal: hay que cometer errores para aprender, y verás como el segundo ya no te sale mal.


D.: Los inicios son difíciles, pero cuando ya llevábamos unos dos años (ahora estamos en el tercero) empezaron a salir curros de mayor magnitud. Muchas veces hemos pintado días enteros para ganarnos 20 euros cada uno, pero luego a lo mejor llega un día que te ganas 300 pavos, y entonces ves que este camino puede funcionar.


J.: Esto te tiene que llenar, y luego le tienes que meter curro a tope, y también ambición. Yo no veo mal la ambición, pero sí la avaricia. Ambición en el sentido de que yo quiero que mi arte, mi trabajo, salga. Además sé que lo que nosotros ofrecemos, al menos por aquí, nadie lo tiene. Cualquiera te pinta un cierre, pero nadie ofrece además un tema de música hecho expresamente para ese trabajo… Nosotros combinamos las distintas disciplinas.


D.: Si alguien quiere hacer un evento pintando, podemos también grabarlo, musicalizarlo, editar el vídeo y ofrecer un resultado digital a la par que sobre el muro.


••• Tenéis un planteamiento comercial serio. No es habitual en este mundo...


D.: Bueno, hemos tenido nuestras diferencias sobre ello… Pero a mí sí me gusta plantear mi arte como un producto, como algo que ofrecer a la gente, porque un producto también puede tener un mensaje y llegar a todo el mundo… Pero también seguimos pintando gratis para las asociaciones del barrio. No solo nos movemos por el dinero, porque entonces es cuando la cosa fracasa… Pero claro, esto tiene que ser también sostenible…


J.: Es a lo que me refería: si dejas de hacer cosas colaborativas y solo quieres ganar dinero, pienso que a la larga te va a ir mal, porque eso es avaricia. A nosotros siempre nos ha molado colaborar con los colectivos del barrio, la plataforma antirracismo, las fiestas de San Isidro, de Opañel…


••• ¿Qué proyectos tenéis a corto plazo?


J.: Vamos a ir a Ecuador, pues llevo sin ir desde los 14 años. Surgió porque mi hermano se fue de vacaciones allí y nos trajo unos ponchos y unas máscaras. Se nos ocurrió pintarlas, a un amigo le pedimos música para nuestro vídeo, y fue él quien propuso ir a Sudamérica y tomar los sonidos naturales, porque él ama el sonido como nosotros la pintura. Nos moló la idea, y tenemos previsto ir en junio.


D.: Queremos sacar también una línea de camisetas: tenemos ya los diseños hechos, aunque nos queda perfilar detalles. Luego estamos terminando un centro cívico en Rivas, en el que estamos haciendo unos murales muy guays, como de artes escénicas, con muchos animales y muchas movidas… Y tenemos también un videoclip pendiente en Toulouse de un amigo que vive ahora allí y hace rap. Queremos ir a grabarlo antes de ir a Ecuador.


••• ¿Algún mensaje para los lectores?


J.: Yo quiero mandar mucho amor a NRC y a los Tolokos...


D.: Recordar que cualquier acción directa en el barrio, por pequeña que creas que sea, va a tener su repercusión. Cualquiera que sea tu pasión, invirtiéndola en tu comunidad, puedes contribuir a hacer un barrio mucho mejor.


J.: Exacto, y hasta que no te metes un poquito en el barrio no te das cuenta de que en él hay un movimiento potente, y se nota. Que se mojen, y verán que es un barrio de trabajadores, con mucho movimiento y mucha fuerza.


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